22 mar 2015

Y POR QUÉ A M?Í...POR QUÉ A EL?



Bibiana Balboa.
   .. y, por qué a mi?, y por qué a él? y, por qué a ella con lo bueno que era?...con la falta que nos hace? Con estas preguntas solemos quedarnos cuando acaece la muerte de un ser querido. Están son fruto de nuestra incomprensión ante la muerte. La vemos cómo a  un Ladrón que nos Roba a nuestros seres queridos sin que notros podamos Hacer algo para evitarlo. El sentido de impotencia y frustración se instala en nosotros haciéndonos sentir con toda crudeza y dolor esa separación. Su ausencia es dolorosa, pero el vacío es terrible, tanto que tiene su razón de ser... No solo no está, es que se toma consciencia de que algo nos falta con respecto a El, y no es su presencia lo que buscamos..., queremos sentirlo y dolorosamente nos damos cuenta que su Energía Vital no  está, se fue con él.
    Para poder afrontar este reto y transitar por el, tenemos que empezar a tomar consciencia de aspectos  en nosotros mismos que no sabíamos que estaban ahí, por lo cuál, lo primero que nos refleja la muerte es: LA FINITUD DE LA VIDA. Esta nos pone en contacto con la Condición dual que tenemos.  Vida y Muerte son hermanas que van de la mano y que algún día se tienen  que separar.
Voy a compartir cuento budista que habla de todo esto y da respuesta a algunas preguntas  que nos hacemos después de la pérdida.
Bibiana Balboa

UN GRANO DE MOSTAZA.
Hace muchos años, en la ciudad de Shravastra, vivía una joven mujer que había perdido a sus padres y a su marido quedando únicamente con su pequeño hijo recién nacido. Este se convirtió en su motivo para vivir.
Cuando su hijo tenía apenas un año, cayó enfermo y murió. Agobiada por la pena y el dolor, Krishna Gotami enloqueció, vagaba por las calles día y noche con el cuerpecito en sus brazos, suplicándole a todo el mundo con quien se topaba, un remedio que le devolviera la vida a su hijo.
Algunas personas pasaban por su lado sin hacerle caso, otras se alejaban asustadas, otras más cueles, se reían de ella, y la mayoría la tomaban por loca. Finalmente dio con un sabio que le dijo que la única persona del mundo que podía realizar el milagro que ella pretendía era el Buda, el cual, por fortuna, se encontraba en un bosque a las afueras de la ciudad.
Así pues, fue en busca de Buda, al llegar depositó el cadáver de su hijo ante él y le dijo:
- He perdido a mi marido y sólo vivía por este hijo, pero ahora también ha muerto. He oído hablar de tu compasión, por favor resucítalo.
Buda la escuchó con infinita compasión, y luego respondió con amabilidad:
- Sólo hay una manera de curar tu aflicción. Baja a la ciudad y tráeme un grano de mostaza de cualquier casa en la que no haya habido jamás una muerte.
Krishna Gotami experimentó un gran alivio y se dirigió a la ciudad de inmediato. Cuando llegó, se detuvo en la primera casa que vio y explicó:

- Me ha dicho el Buda que vaya y busque un grano de mostaza de una casa que nunca haya conocido la muerte.
- Tenemos sacos llenos de mostaza, pero en esta casa ha muerto mucha gente – le replicaron.
Fue a la casa de al lado.
- En nuestra familia ha habido incontables muertes – le dijeron.
Y lo mismo en la tercera y en la cuarta y en la quinta casa, hasta que por fin hubo visitado toda la ciudad y comprendió que la condición de Buda no podía cumplirse.
Llevó el cuerpo de su hijo al cementerio y se despidió de él por última vez, y a continuación volvió donde Buda.

- ¿Has traído el grano de mostaza?
- No – respondió ella -. Empiezo a comprender la lección que intentas enseñarme. Me cegaba la pena y creía que yo era la única que había sufrido a manos de la muerte.
- ¿Por qué has vuelto? – le pregunto Buda.
- Para pedirte que me enseñes la verdad de lo que es la muerte, de lo que puede haber detrás y más allá de la muerte y de lo que hay en mí, si algo hay, que no ha de morir.
Buda empezó a enseñarle:
- Si quieres conocer la verdad de la vida y la muerte, debes reflexionar continuamente sobre esto: en el universo sólo hay una ley que no cambia nunca, la de que todas las cosas cambian y ninguna cosa es permanente. La muerte de tu hijo te ha ayudado a ver ahora que el reino en el que estamos, el samsara, es un océano de sufrimiento insoportable. Sólo hay un camino, y uno solo, para escapar del incesante ciclo de nacimientos y muertes del samsara, que es el camino de la liberación. Puesto que ahora el dolor te ha preparado para aprender y tu corazón se abre a la verdad, te la voy a mostrar.
Krishna Gotami se arrodilló a sus pies y siguió a Buda durante el resto de su vida. Se dice que cuando su vida llegaba a su fin, alcanzó la iluminación.

Se bienvenido...

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