1 nov 2013



DERVICHE... TODOS LATIMOS EN EL MISMO CORAZÓN.
"Hace mucho tiempo pasó un derviche cerca del monasterio de Santa Catalina, en el Sinaí, y, viendo los monjes que vestía de manera similar a la suya, sintieron curiosidad y le preguntaron: - ¿Qué predicas, hermano? ¿Qué buscas por aquí- A lo que el sufí dijo: - Pues veréis, yo afirmo que Dios es Uno - ¡Qué curioso! - dijeron los monjes - Nosotros pensamos que Dios es Tres; Padre, Hijo y Espíritu Santo. - Entonces el sufí se quedó pensando y preguntó: - ¿Sólo tres? - Desconcertados, los buenos monjes replicaron: - Hermano, ¿cómo dices "sólo tres" cuando tú piensas que es Uno? - El derviche, riendo, asintió con la cabeza. - ¡Lleváis razón! Perdonadme, quise decir que Dios es Cien - Tomándolo por loco, los monjes volvieron a preguntar - ¿Cómo Cien? - Sí, veréis, puestos a dividir... Dios está en cada uno de los Nombres que nos enseña el Sagrado Corán. Pero quizás me equivoque, porque en la Torah hay otros trescientos más. Pero esperad, porque ¿y aquellos Atributos desconocidos? ¿No está acaso Dios también en el corazón de cada una de sus criaturas? ¿Y de Su Creación? Uff, no puedo más. Por cierto, ¿cuál era vuestra pregunta? - Mirándose desconcertados, los monjes dijeron: - Hermano, te preguntamos qué predicabas y qué buscabas por aquí - Ahh, eso. Pues veréis, yo afirmo que Dios es Uno, pero que, sin dejar de ser Uno, también es muchos. No obstante, lo que busco es que entre Él y yo nunca haya Dos... Después de aquello, los monjes se quedaron pensando, le abrazaron y no le hicieron ya más preguntas"

http://www.lulu.com/shop/manuel-i-fernández-muñoz/la-taberna-del-derviche-cuentos-y-sabiduría-sufí/ebook/product-21289765.html

“Oh maestro, ¿por qué algunos buscan a Dios en el Corán y otros dentro de sí mismos? – Porque el Corán es sutil, hermoso, poético y no da tanto miedo como asomarse al Vacío – No le entiendo ¿a qué se refiere? – Pues verás hijo mío, los seres humanos temen mirar en su interior porque, si no encuentran a Dios, se toparán con la realidad de su existencia, que es pura nada, y esa verdad sacudirá el alma de miedo y de terror. El corazón del ser humano es un espejo donde Dios se mira para conocerse y reconocerse. Cuando, a través de la búsqueda interior, alguien descubre esto, se dedica por completo a limpiar y pulir ese espejo para que, cuando Dios quiera asomarse a él, lo encuentre bien dispuesto. Quien consigue esto, conocerá a Dios y se conocerá a sí mismo – Pero, maestro ¿cómo podría alguien conocerse a sí mismo contemplando el Rostro de Dios? – Porque, hijo mío, se verá reflejado en Sus ojos”


 La tradición de los derviches cuenta que, quienes se entregan por completo a Dios, se funden en Él. Dios mira a través de sus ojos, habla por sus bocas, actúa con sus cuerpos y piensa con sus mentes. De esta forma ya no pueden morir, porque Dios no puede morir. Por eso Jesús resucitó, por eso es el gran Maestro de Derviches. Un libro demasiado cristiano para los musulmanes y demasiado musulmán para los cristianos. ¡Quizás eso sea ser sufí!







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